La salsa criolla es una de las preparaciones más tradicionales de la cocina argentina. Su origen se remonta al campo, donde los gauchos la preparaban con vegetales frescos para acompañar la carne asada.
Hoy, esta salsa sencilla y colorida sigue siendo protagonista en asados, empanadas, choripanes o carnes al horno. Su secreto está en el equilibrio entre la acidez del vinagre, el dulzor de la cebolla y la frescura del tomate y el morrón.
Preparación paso a paso
- Picar los vegetales. Cortá la cebolla, el morrón y el tomate en cubos pequeños para que se mezclen bien y suelten su jugo.
- Mezclar los ingredientes. Colocá todo en un bol. Agregá el ajo picado, el aceite, el vinagre, la sal, la pimienta y el perejil.
- Reposar antes de servir. Dejala reposar al menos 30 minutos antes de usarla. Este paso permite que los sabores se integren y la salsa gane intensidad.
Cómo conservar la salsa criolla
Podés guardarla en un frasco hermético en la heladera hasta 3 días. Cuanto más tiempo repose, más concentrado será su sabor.
Si querés una versión más duradera, aumentá la proporción de vinagre y aceite.
Variantes regionales
- Con cebolla morada: aporta un toque más suave y colorido.
- Con ají picante: perfecta para quienes buscan más intensidad.
- Con limón en lugar de vinagre: da una nota cítrica y fresca, ideal para pescados o pollo.
