La pizza tiene sus raíces en la antigua Nápoles del siglo XVIII, cuando los panaderos comenzaron a cubrir la masa con tomate, aceite y hierbas antes de hornearla.
Con el paso del tiempo, esa preparación humilde se transformó en un emblema italiano y luego en un fenómeno global.
La más famosa, la pizza Margherita, fue creada en 1889 en honor a la reina Margarita de Saboya. Su combinación de tomate, mozzarella y albahaca representa los colores de la bandera italiana.
La llegada a Argentina
A fines del siglo XIX, la inmigración italiana trajo la pizza al Río de la Plata.
Las primeras pizzerías se instalaron en el barrio de La Boca y luego en el centro de Buenos Aires, donde se adaptaron las recetas a los gustos locales:
- Masa más alta y esponjosa.
- Abundante mozzarella.
- Salsa con un toque de azúcar para equilibrar la acidez del tomate.
Así nació la pizza al molde, un clásico argentino que todavía se sirve en los mostradores de lugares emblemáticos como Güerrin, Banchero o Las Cuartetas.
Variantes más populares
- Pizza napolitana: con tomate fresco, ajo y albahaca.
- Pizza calabresa: con salame picante, muy pedida en el país.
- Fugazzeta: invento argentino con abundante queso y cebolla.
- Pizza de muzzarella: la más tradicional y querida.
El ritual de la pizza en Argentina
En Buenos Aires y muchas provincias, la pizza no es solo una comida: es una costumbre de viernes a la noche, un plan con amigos o una cena familiar.
El acompañamiento infaltable: una fainá y un vaso de moscato.
Curiosidades
- En Italia, la pizza se considera un plato individual, mientras que en Argentina se sirve en porciones para compartir.
- La UNESCO declaró la pizza napolitana Patrimonio Inmaterial de la Humanidad en 2017.
- La versión argentina con queso fundido y masa gruesa tiene tantos fanáticos que incluso se celebra el Día de la Pizza (9 de febrero).
