Postres fríos Postre de galletitas y crema: clásico sin horno y súper rendido
Un postre fácil, económico y sin horno que nunca falla. Con galletitas, crema y dulce de leche, prepará esta receta clásica en pocos pasos.
Ingredientes
- Galletitas de vainilla o chocolinas 2 paquetes
- Crema de leche 400 ml
- Dulce de leche repostero 300 g
- Leche 1 taza (para humedecer las galletitas)
- Cacao en polvo o coco rallado para decorar (opcional)
El postre de galletitas y crema es uno de esos clásicos argentinos que todos probamos alguna vez.
Su éxito radica en su simpleza: pocos ingredientes, sin horno y con un sabor irresistible.
Ideal para preparar con anticipación, este postre combina capas de galletitas húmedas, crema batida y dulce de leche, logrando una textura suave y deliciosa.
Perfecto para reuniones familiares, meriendas o cualquier ocasión dulce.
Preparación
- Batí la crema de leche hasta que espese ligeramente (sin llegar a chantilly firme).
- Incorporá el dulce de leche y mezclá hasta lograr una crema suave y homogénea.
- En una fuente o molde rectangular, colocá una capa de galletitas previamente humedecidas en leche.
- Cubrí con una capa de la mezcla de crema y dulce de leche.
- Repetí el proceso alternando capas hasta terminar con crema.
- Espolvoreá cacao o coco rallado por encima.
- Llevá a la heladera por al menos 4 horas antes de servir, o hasta que esté bien firme.
Tips y variantes
- Podés reemplazar el dulce de leche por crema pastelera para una versión más liviana.
- Si preferís un sabor más intenso, usá galletitas de chocolate y alterná con capas de crema blanca.
- También podés agregar rodajas de banana o durazno entre capas para un toque frutal.
- Para una opción más fresca, preparalo con mousse de frutilla como relleno alternativo.
Cómo conservarlo
- Guardá el postre en la heladera, cubierto con film, hasta por 5 días.
- También podés freezarlo hasta 2 semanas.
- Antes de servirlo, dejalo 15 minutos a temperatura ambiente para recuperar su textura.
El postre de galletitas y crema es la prueba de que lo simple puede ser delicioso.
Sin horno, con ingredientes básicos y un sabor irresistible, se convierte en el favorito de chicos y grandes.