La salsa blanca es una de las preparaciones más versátiles de la cocina y un clásico de las mesas navideñas. Permite darle cremosidad a canelones, lasañas, pastas cortas e incluso carnes al horno.
Con pocos ingredientes y una técnica simple, podés lograr una salsa suave, sin grumos y con ese sabor casero que realza cualquier plato festivo.
🥣Preparación
1. Derretir la manteca
En una cacerola chica, calentar la manteca a fuego bajo hasta que se derrita por completo sin que se queme.
2. Incorporar la harina
Agregar la harina y mezclar con cuchara o batidor hasta obtener una pasta homogénea (roux).
Cocinar 1 minuto para quitar el sabor a harina cruda.
3. Agregar la leche de a poco
Sumar la leche caliente en forma gradual, mezclando constantemente para evitar grumos.
Seguir batiendo hasta que la salsa espese.
4. Condimentar
Agregar sal, pimienta y, si te gusta, una pizca de nuez moscada.
5. Ajustar textura
Si queda muy espesa, sumar un poco más de leche.
Si queda muy líquida, cocinar unos minutos más.
🎄Cómo usarla en una mesa navideña
Para pastas
Canelones, lasañas, ravioles o fideos cortos quedan mucho más cremosos con salsa blanca casera.
Para carnes blancas
Pollo, cerdo o pescado adquieren una textura suave y sabor más delicado.
Para gratinados
Mezclada con queso rallado, es ideal para gratinar verduras o papas en horno.
Variantes festivas
Salsa blanca con queso
Agregar 100 g de queso rallado para una versión más sabrosa.
Salsa blanca con cebolla
Sumar cebolla picada rehogada antes de incorporar la leche.
Salsa blanca al limón
Ideal para pescados: agregar ralladura y un chorrito de jugo de limón.
💡Tips para que salga perfecta
Usá leche caliente
Facilita la disolución y evita grumos.
Batidor de mano siempre a mano
Es la mejor herramienta para lograr textura lisa.
Cocción baja
El fuego fuerte la corta o la pega al fondo.
Hacé un poco de más
La salsa blanca rinde mucho y puede salvar cualquier plato último momento.
