La salsa de ajo tiene mala fama cuando queda agresiva. Bien hecha, es todo lo contrario: sabrosa, cremosa y capaz de mejorar casi cualquier plato sin taparlo.
Esta versión está pensada para el uso diario. No empalaga, no repite y se prepara en pocos minutos con ingredientes básicos. Una salsa simple, pero bien resuelta.
Preparación
- Pelar los dientes de ajo y picarlos muy finos o rallarlos.
- Colocarlos en un bowl.
- Agregar la mayonesa, el jugo de limón y el aceite.
- Condimentar con sal y pimienta.
- Mezclar bien hasta lograr una salsa homogénea.
- Si se desea, sumar perejil picado.
- Llevar a la heladera al menos 15 minutos antes de servir.
Cómo lograr un ajo suave (clave)
Si el ajo suele resultarte fuerte:
- Retirá el brote central.
- Usá ajo rallado, no picado grueso.
- Dejá reposar la salsa en frío antes de usar.
Estos pasos suavizan el sabor sin perder carácter.
Con qué platos usarla
Esta salsa de ajo queda excelente con:
- Carnes a la plancha o al horno
- Pollo grillado o al limón
- Papas al horno o fritas
- Sandwiches y wraps
Funciona muy bien como como complemento de platos simples como el pollo al horno.
Variantes simples
- Más liviana: reemplazar parte de la mayonesa por yogur natural.
- Más intensa: sumar una pizca de mostaza.
- Sin mayonesa: usar base de yogur o queso crema, sabiendo que cambia la textura.
Conservación
Se conserva hasta 48 horas en heladera, bien tapada.
No se recomienda freezar: la emulsión se corta.
