Hay salsas que no buscan protagonismo, pero cuando faltan se notan. La salsa de verdeo es una de ellas: cremosa, suave y con ese toque de cebolla fresca que levanta cualquier carne sin taparla.
Funciona igual de bien para una comida diaria que para una mesa más armada. Y lo mejor: se hace en minutos y con pocos ingredientes.
Preparación
- Lavar bien el verdeo y picarlo fino (parte blanca y verde).
- Derretir la manteca en una sartén a fuego medio.
- Agregar el verdeo y rehogar suavemente hasta que esté tierno, sin dorar.
- Incorporar la crema de leche.
- Condimentar con sal, pimienta y nuez moscada si se desea.
- Cocinar a fuego bajo durante 5 a 7 minutos, hasta que la salsa espese levemente.
- Retirar del fuego y servir caliente.
Textura ideal y cómo ajustarla
- Más espesa: cocinar unos minutos más a fuego bajo.
- Más liviana: agregar un chorrito de leche o caldo caliente.
La salsa debe ser cremosa, no pesada.
Con qué carnes queda mejor
Esta salsa de verdeo acompaña perfecto:
- Carne vacuna a la plancha o al horno
- Pollo grillado o al horno
- Cerdo
También queda excelente con guarniciones simples como las papas al horno crocantes o incluso sobre pastas cortas.
Variantes simples
- Con queso: sumar una cucharada de queso rallado al final.
- Más liviana: reemplazar parte de la crema por leche, sabiendo que queda menos untuosa.
- Sin manteca: usar solo aceite, con sabor un poco más neutro.
Conservación
Se conserva hasta 48 horas en heladera, bien tapada.
Al recalentar, hacerlo a fuego bajo y mezclar. No se recomienda freezar: la crema cambia su textura.
