La tarta de acelga es un clásico argentino porque rinde, es económica y se adapta a lo que haya en la heladera. Cuando falla, casi siempre es por lo mismo: acelga mal escurrida.
Esta versión es simple, equilibrada y pensada para que salga bien a la primera, sin quedar aguada ni pesada.
Preparación
- Lavar bien la acelga.
- Hervir agua y blanquear la acelga 1-2 minutos.
- Retirar, escurrir y exprimir muy bien para quitar el exceso de agua.
- Picar la acelga.
- Picar la cebolla y saltearla con una cucharada de aceite hasta que esté transparente.
- En un bowl, batir los huevos con la leche, el resto del aceite, sal, pimienta y nuez moscada.
- Agregar la acelga y la cebolla. Sumar el queso si se usa.
- Forrar una tartera con la masa.
- Volcar el relleno y emparejar.
- Llevar a horno precalentado a 180 °C durante 35-40 minutos.
- Retirar y dejar reposar 10 minutos antes de cortar.
Claves para que no quede aguada
- Blanquear y exprimir bien la acelga.
- No usar crema en exceso.
- Dejar reposar antes de cortar.
Estos pasos son los que marcan la diferencia.
Cómo servirla
Funciona muy bien:
- Como plato principal liviano
- En viandas
- Fría o a temperatura ambiente
Acompaña perfecto una una ensalada fresca con pocos ingredientes.
Variantes rendidoras
- Más económica: sumar un poco de arroz frío, usando la técnica de arroz frío para ensaladas.
- Con ricota: reemplazar parte del queso por ricota bien escurrida.
- Sin masa: cocinar el relleno en fuente aceitada (tipo frittata).
Podés alternarla con la tarta de espinaca para variar sabores.
Conservación
Se conserva hasta 48 horas en heladera, bien tapada.
Se puede comer fría o recalentar suavemente. Para hacerlo sin arruinar la textura, ver Cómo recalentar comida sin arruinar su textura.
