El pan de leche tiene una textura esponjosa, un sabor ligeramente dulce y ese aroma irresistible que llena la cocina.
Es perfecto para tostar, untar con dulce o manteca, y una excelente opción para los más chicos.
A diferencia del pan común, su masa lleva leche en lugar de agua, lo que le da suavidad y un color dorado al hornearse.
Preparación paso a paso
- Activar la levadura. En un bol, disolvé la levadura con una cucharada de azúcar en la leche tibia. Dejá reposar 10 minutos hasta que espume.
- Formar la masa. En un recipiente grande, colocá la harina, el resto del azúcar y la sal. Hacé un hueco en el centro, agregá la levadura activada y la manteca blanda. Mezclá hasta integrar.
- Amasar y levar. Amasá sobre la mesada durante 8-10 minutos hasta obtener una masa lisa y suave. Cubrí con un paño y dejá reposar 1 hora, hasta que duplique su tamaño.
- Dar forma. Dividí la masa en bollos pequeños (tipo pancitos) o formá un pan alargado. Colocá sobre una placa aceitada o con papel manteca.
- Dejar levar nuevamente. Cubrí y dejá reposar 20 minutos más.
- Pintar y hornear. Pintá con huevo batido y horneá a 180 °C durante 25-30 minutos, hasta que estén dorados y suaves al tacto.
Tips para un pan de leche perfecto
- Si querés un sabor más dulce, agregá 1 cucharadita extra de azúcar o miel.
- Podés hacer una versión rellena con dulce de leche o chips de chocolate.
- Guardá los panes en una bolsa hermética una vez fríos para mantener su frescura.
