La pizza calabresa es una de las variedades más populares del mundo, conocida por su combinación simple pero poderosa: tomate, mozzarella y salamín picante.
Originaria del sur de Italia, más precisamente de Calabria, esta pizza conquistó el corazón (y el paladar) de millones gracias a su equilibrio entre lo picante, lo ahumado y lo cremoso.
En Argentina se volvió un clásico de las pizzerías, pero con esta receta vas a poder prepararla fácilmente en casa, con masa casera y todo su sabor original.
Preparación
- En un bol, disolvé la levadura y el azúcar en el agua tibia. Dejá reposar 10 minutos.
- Incorporá la harina, la sal y el aceite. Amasá hasta obtener una masa suave y elástica.
- Tapá y dejá levar durante 1 hora o hasta que duplique su tamaño.
- Estirá la masa sobre una pizzera aceitada y cubrila con la salsa de tomate casera.
- Espolvoreá la mozzarella y distribuí las rodajas de salamín.
- Sumá orégano, ají molido y un chorrito de aceite de oliva.
- Horneá en horno fuerte (220 °C) durante 12-15 minutos, hasta que el queso se derrita y los bordes estén dorados.
Tips y variantes
- Si querés una versión más suave, reemplazá el salamín picante por longaniza o jamón cocido.
- Agregá rodajas de morrón o cebolla para un toque más argentino.
- Para una masa más crocante, horneá primero la base 5 minutos antes de agregar la cobertura.
- Acompañala con salsa blanca sin manteca o una cerveza artesanal bien fría.
Cómo conservarla
- Podés conservar la pizza calabresa cocida en la heladera hasta 3 días.
- También se puede freezar: guardá las porciones en film o bolsas y recalentá en horno o airfryer.
La pizza calabresa combina la simpleza de la tradición italiana con el sabor casero que solo se logra en casa. Una receta versátil, rendidora y perfecta para cualquier noche de pizza.
