Clásico liviano Tarta de jamón y queso fácil: liviana y perfecta para verano

Esta tarta de jamón y queso es fácil de hacer, liviana y perfecta para el verano. Ideal para almuerzos rápidos, viandas o para comer fría sin perder sabor.

Tarta de jamón y queso liviana y práctica
Tarta de jamón y queso liviana y práctica — Pexels

Ingredientes

  • Masa para tarta 1
  • Jamón cocido 200 g
  • Queso fresco, tybo o port salut 200 g
  • Huevos 3
  • Leche 200 ml
  • Aceite 2 cucharadas
  • Sal a gusto
  • Pimienta a gusto
  • Nuez moscada 1 pizca (opcional)

La tarta de jamón y queso suele fallar por exceso: demasiado queso, demasiada grasa o rellenos pesados que cansan con calor. La versión que funciona en verano es otra: proporción justa, cocción medida y reposo.

Esta receta mantiene el sabor clásico, pero con un enfoque más liviano y práctico, pensada para resolver comidas sin complicarte.

Preparación

  1. Precalentar el horno a 180 °C.
  2. Cortar el jamón y el queso en tiras o cubos.
  3. En un bowl, batir los huevos con la leche, el aceite, sal, pimienta y nuez moscada.
  4. Incorporar el jamón y el queso a la mezcla.
  5. Forrar una tartera con la masa.
  6. Volcar el relleno y emparejar.
  7. Llevar al horno durante 35-40 minutos, hasta que esté firme y levemente dorada.
  8. Retirar y dejar reposar antes de cortar.

Claves para que quede liviana

  • No exagerar con el queso.
  • Usar leche en lugar de crema.
  • Dejar reposar 10 minutos antes de servir.

Estos pasos evitan una tarta pesada o húmeda de más.

Cómo servirla en verano

Esta tarta de jamón y queso funciona muy bien:

  • Fría, como plato principal
  • Tibia, a temperatura ambiente
  • En porciones chicas para viandas

Combina perfecto con una ensalada fresca con pocos ingredientes o una ensalada caprese clásica.

Variantes simples

  • Más liviana: usar queso fresco bajo en grasa.
  • Con verduras: sumar cebolla salteada o espinaca.
  • Sin masa: cocinar el relleno en fuente aceitada (estilo frittata).

También se puede alternar con opciones como la tarta de choclo para no repetir sabores.

Conservación

Se conserva hasta 48 horas en heladera, bien tapada.
Se puede comer fría o recalentar suavemente. Para hacerlo sin secarla, ver Cómo recalentar comida sin arruinar su textura.

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