La salsa blanca (también conocida como bechamel) es una de las preparaciones más versátiles de la cocina.
Se usa para gratinar, espesar rellenos o acompañar carnes, pero muchas personas buscan una versión más liviana y sin manteca.
Esta receta conserva todo el sabor y la textura, reemplazando la manteca por aceite o un toque de crema.
Preparación paso a paso
- Calentar el aceite. Colocá el aceite en una cacerola a fuego medio.
- Agregar la harina. Incorporá la harina y mezclá rápidamente con cuchara de madera hasta formar una pasta sin grumos.
- Incorporar la leche de a poco. Agregá la leche tibia en forma gradual, revolviendo constantemente para que no se formen grumos.
- Condimentar y cocinar. Agregá sal, pimienta y una pizca de nuez moscada. Cociná hasta que espese y tenga una textura cremosa.
Tips para lograr la textura perfecta
- Si la salsa queda muy espesa, agregá un chorrito más de leche.
- Si se forman grumos, pasala por batidor o mixer.
- Para una versión aún más liviana, reemplazá parte de la leche por caldo de verduras.
Cómo usarla
La salsa blanca sin manteca es ideal para:
Tip extra
Si querés una versión con más sabor, podés agregar una cucharada de queso rallado o una cucharadita de mostaza al final de la cocción.
