Estación fresca Tarta de verduras de verano, liviana y económica
Esta tarta de verduras de verano es liviana, económica y fácil de hacer. Ideal para almuerzos rápidos, viandas o para comer fría sin perder sabor.
Ingredientes
- Masa para tarta 1
- Zucchini 1 grande
- Zanahoria 1
- Tomate 1
- Cebolla 1 chica
- Huevos 3
- Leche 200 ml
- Aceite 2 cucharadas
- Sal a gusto
- Pimienta a gusto
- Opcional:
- Queso fresco o port salut 100 g
- Hierbas (orégano, albahaca o perejil)
Las tartas fallan en verano cuando se cargan de queso, crema o verduras mal tratadas. La clave es otra: verduras de estación, cocción previa justa y un ligue liviano.
Esta receta resuelve una comida completa sin pesadez, aprovecha lo que hay y rinde bien incluso con calor.
Preparación
- Precalentar el horno a 180 °C.
- Lavar las verduras.
- Rallar el zucchini y la zanahoria.
- Cortar la cebolla en pluma y el tomate en cubos.
- Saltear la cebolla con una cucharada de aceite hasta que esté transparente.
- Agregar el zucchini y la zanahoria, cocinar 2-3 minutos y retirar.
- En un bowl, batir los huevos con la leche, el resto del aceite, sal y pimienta.
- Incorporar las verduras salteadas y el tomate.
- Forrar una tartera con la masa.
- Volcar el relleno y emparejar.
- Llevar al horno durante 35-40 minutos, hasta que esté firme y apenas dorada.
- Retirar y dejar reposar antes de cortar.
Claves para que quede liviana
- Saltear las verduras antes de usarlas.
- No excederse con el queso (si se usa).
- Dejar reposar antes de servir.
Estos pasos evitan una tarta húmeda o pesada.
Cómo servirla en verano
Funciona muy bien:
- Fría o a temperatura ambiente
- En viandas
- Como plato principal liviano
Combina perfecto con una ensalada fresca con pocos ingredientes o una ensalada caprese clásica.
Variantes económicas
- Sin masa: cocinar el relleno en fuente aceitada (tipo frittata).
- Con lo que hay: sumar choclo, berenjena o espinaca.
- Más rendidora: agregar un poco de arroz frío, usando la técnica de arroz frío para ensaladas.
Conservación
Se conserva hasta 48 horas en heladera, bien tapada.
Se puede comer fría o recalentar suavemente. Para hacerlo sin secarla, ver Cómo recalentar comida sin arruinar su textura.