Verde suave Tarta de zapallitos: liviana y fácil
Esta tarta de zapallitos es liviana, fácil y rendidora. Ideal para almuerzos rápidos, viandas o para comer fría sin perder sabor.
Ingredientes
- Masa para tarta 1
- Zapallitos 3 medianos
- Cebolla 1 mediana
- Huevos 3
- Leche 200 ml
- Aceite 2 cucharadas
- Sal a gusto
- Pimienta a gusto
- Opcional:
- Queso fresco o port salut 100 g
- Nuez moscada 1 pizca
La tarta de zapallitos suele fallar por un motivo simple: el zapallito larga agua. Cuando se lo saltea apenas antes de usar, el relleno queda firme, sabroso y nada pesado.
Esta receta apunta a eso: simple, económica y confiable para el día a día.
Preparación
- Precalentar el horno a 180 °C.
- Lavar los zapallitos y cortarlos en rodajas finas o cubos.
- Picar la cebolla.
- Saltear la cebolla con una cucharada de aceite hasta que esté transparente.
- Agregar los zapallitos y cocinar 3-4 minutos para que pierdan agua. Retirar y dejar entibiar.
- En un bowl, batir los huevos con la leche, el resto del aceite, sal, pimienta y nuez moscada.
- Incorporar el salteado de zapallitos y cebolla. Sumar el queso si se usa.
- Forrar una tartera con la masa.
- Volcar el relleno y emparejar.
- Llevar al horno durante 35-40 minutos, hasta que esté firme y apenas dorada.
- Retirar y dejar reposar 10 minutos antes de cortar.
Claves para que no quede aguada
- Saltear el zapallito antes de usarlo.
- No salar en exceso el vegetal crudo.
- Dejar reposar antes de cortar.
Estos pasos evitan una tarta blanda.
Cómo servirla
Funciona muy bien:
- Fría o a temperatura ambiente
- En viandas
- Como plato principal liviano
Acompaña perfecto una ensalada de tomate bien argentina o una ensalada fresca con pocos ingredientes.
Variantes simples
- Más rendidora: sumar un poco de arroz frío, usando la técnica de arroz frío para ensaladas.
- Con zanahoria: rallada fina y salteada junto al zapallito.
- Sin masa: cocinar el relleno en fuente aceitada (tipo frittata).
Podés alternarla con la tarta de acelga fácil y rendidora o la tarta de verduras de verano.
Conservación
Se conserva hasta 48 horas en heladera, bien tapada.
Se puede comer fría o recalentar suavemente. Para hacerlo sin secarla, ver Cómo recalentar comida sin arruinar su textura.